Las segundas cosas malas

En el post anterior, hablaba de las cosas malas que nos suceden. Decía que las cosas malas que nos suceden ocurren por dos motivos. Como consecuencia de nuestros actos o como pruebas. Daba mi posición sobre cómo sobrellevar las cosas malas que nos suceden como producto de nuestras consecuencias. Lo invito a leerlo si no lo ha leído.

En este otro post quisiera hablar sobre las que nos suceden sin ser producto de nuestras acciones.

Este es cuando en lugar de chocar nuestro vehículo porque andamos a alta velocidad, nos choca algún tipo que viene borracho a alta velocidad. Como consecuencia quedamos con una incapacidad permanente.

Y nos preguntamos, ¿porqué?

¿Te imaginas tu en ese caso? ¿Te imaginas despertar postrado en una cama sin poder moverte del cuello hacia abajo por el resto de tu vida por un tipo que se pasó de tragos y te atropelló?

¿Qué hacemos? ¿Dejamos de creer en Dios? ¿Lo culpamos por lo sucedido?

Si creemos que Dios es todopoderoso, con mucha razón podemos creer que él pudo haberlo evitado y que por ende él lo permitió. Con mucha razón nos volveremos y le preguntaremos ¿por qué?

Creo que las cosas malas las podemos clasificar en 3 aspectos fundamentales que nos afectan.

Las emocionales, las económicas y las que tiene que ver con nuestra salud.

En nuestras emociones, normalmente tiene que ver que personas a las que amamos. Puede que ellos mismos se vean afectados en estás tres áreas y sufrimos con ellos. Puede que descubramos que ellos no nos aman a nosotros. Puede que inclusive ya no estén, sea porque mueren o porque deciden partir.
Nuestro dolor se vuelve angustiante. Sentimos que nuestra vida no puede seguir sin ellos, pero ante todo sentimos que no merecemos que nos paguen así.

La tristeza, la depresión, la impotencia son sentimientos que nos acompañan.

En la parte económica, es cuando perdemos cosas materiales.

Hemos sido austeros, hemos ahorrado durante nuestra vida y colocamos nuestros ahorros en una entidad financiera segura. Viene una crisis fuerte y la entidad quiebra, perdemos nuestro dinero.

O un ejemplo más reciente, que muchos pueden haber vivido. Sobreviene una crisis y la empresa cierra sus puertas. Hemos estado trabajando esforzada y diligentemente y no merecemos quedarnos sin trabajo. Pero sucede. Nos quedamos sin ingresos tienendo que pagar la casa, teniendo cónyugue o hijos que dependen de nuestro ingreso.

Has construido tu casa con esfuerzo y una catástrofe te deja de la noche a la mañana sin nada.

Ocurren los mismos sentimientos de tristeza, depresión, impotencia.

Si bien las dos áreas anteriores nos afectan, nos duele, nos incomódan, creo que el área de la salud, y probablemente usted estará de acuerdo conmigo, es la que más nos afecta cuando se ven lástimadas.

Vuelvo al ejemplo con que introducía el post. Te ves a tí mismo amaneciendo un día en una cama, sin poder moverte del cuello hacia abajo, producto de un accidente con un conductor borracho. Te dan el diagnóstico y dice cáncer terminal.

Siempre que nos hemos visto al borde de un peligro, volvemos a los ojos al cielo y casi instintivamente pedimos ayuda a Dios.

Siempre que sentimos que nos pasa algo terrible sin merecernos volvemos los ojos al cielo y casi siempre preguntamos ¿porqué?

Esta son las pruebas de la vida.

Todos pasamos por esto. Algunos obviamente mucho más que otros. Pero todos.

Inclusive Jesús, dice la Biblia que él fue probado en todo. Dice que fue llevado al desierto por el espíritu, o sea, por Dios mismo, para ser probado.

Recuerdo la historia la mujer cuyo hijo muere, y angustiada por perder a su hijo va donde Buda y le pregunta cómo hace para dejar de sentir el dolor. Siente que no puede vivir sin su hijo. El le dice que hay una pósima, pero necesita un poco de vino de una casa donde nunca nadie haya sufrido por la pérdida de un ser querido.

La mujer sale ilusionada pensando en que por fin va a dejar de sentir ese dolor. Va por todas las casas, pero en todas alguien había perdido un ser querido. Un hijo, un padre, un hermano. La mujer regresa donde Buda y le dice: Gracias maestro, ya entendí.

Qué nos prueban? Muchas cosas, aprendemos el desapego, superamos complejos, desarrollamos empatía con otros seres humanos.

Pero hay algo fundamental que es probado, o mejor dicho, desarrollado.

Nuestra fe.

Cuando nos ocurren cosas malas, lo primero que nos va a invadir es el temor.

Cuando tenemos fe lo primero que se desplaza es el temor.

Nos invade el temor de que sucederá. Que voy a ser sin esa persona, que voy a ser sin esos ingresos, qué va pasar con mi vida postrado en una cama de por vida.

La fe nos dice Dios me va ayudar a seguir adelante sin esa persona. La fe nos dice que las aves no siembran ni siegan y Dios cuida de ellas. Qué yo valgo más que ellos.

La fe dice no sé como va a ser mi vida postrado en una cama, pero sé que muchos han salido adelante y han sido felices. La fe dice que él trae paz que sobrepasa todo entendimiento. Vemos personas que están en una situación crítica y tienen paz y te ves a ti mismo afanado por acumular tiliches y es una bofetada que te aterriza.

Te das cuenta que esa persona es un mensaje viviente de Dios a volvernos a su paz.

Creo que también, como mencionaba en el post anterior, Dios nos libra de las pruebas. La mayoría de veces probablemente sea así. Una vez que hemos crecido en alguna o muchas de las áreas de nuestra vida. La prueba pasa. Y salimos siendo mejores personas que antes, con más conocimiento, con más madurez, más afirmados en nosotros mismos.

Pero el primer paso siempre será la fe. La decisión es de cada uno, dejarnos dominar por el temor de qué pasará o tener paz confiando en lo que va a hacer él.

Dejar un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s