No gastes todo lo que tienes. Gasta más.
Solo así, te volveras rico. Loco, ¿verdad?
Pues esto es lo que vivimos día a día. Nacimos pensando así. Crecimos pensando así. Y probablemente moriremos pensando así. Al menos si no nos cuestionamos ciertas ideas sobre el dinero.
Consumo.
Es lo que soporta nuestra economía. O al menos lo que nos han hecho creer.
Escribir del tema se vuelve retador. Mis palabras contra años de modelo económico. A la de menos debería escribir un manifiesto. Pero tal vez logre que vos también te cuestiones algunas cosas. Y eso es lo que pretendo. Como la canción, decirte “no” para clavarte una duda. Y tal vez te quedes a mi lado.
Tratemos de resumir nuestro modelo.
Entre más gastemos, más ganan las empresas. Entre más ganan las empresas más y mejores empleos generan. Entre más y mejores empleos generan más gasta la gente. Y entramos en el círculo.
¿Cuál es el problema? Me dirías.
Puntualizo dos.
El gastar te hace no ahorrar, o sea, no tener para el futuro. El gastar más te hace gastar los ingresos futuros inclusive hoy. A eso le llamamos deuda.
Y todo esta bien. Hasta que el futuro nos alcanza.
Todos los plazos se cumplen, me enseñó un abogado. Es cierto. Llegará un día el futuro y te encontrarás con que no tenés ingreso, porque todo tu ingreso se va en pagar deudas.
Quitemos otra capa a la cebolla. Quitar capas a la cebolla es divertido. Aunque a veces hace llorar.
¿Porqué lo hacemos?
Lo hacemos porque nos hemos definido en base en el tener. No en el ser.
Nos comparamos. Basamos nuestro éxito, inclusive nuestra valía, en términos del tener.
Tener el mismo carro del vecino. O mejor. La misma casa. O mejor. Hasta el mismo perro. No sé si un perro sea mejor que otro porque ellos no saben de comparaciones. Pero hasta eso tratamos de comparar.
No importa tener dinero. Importa aparentar tenerlo.
Lo curioso es que si ahorraramos en lugar de gastar en banalidades, probablemente tendríamos más dinero que el vecino. Lo malo es que él no lo sabría.
Démosle vuelta a la moneda a ver que nos encontramos. Quitémosle otra capa a la cebolla.
¿Que pasaría si gastaramos menos?
Las empresas tendrían menos ventas. Al tener menos ventas los empleos serían menos y menor remunerados. Tendríamos menos cosas.
Estaríamos peor.
¿Estás seguro? ¿Qué es estar mejor o estar peor?
No tener deudas y tener algún dinero para el futuro te traería tranquilidad. ¿Eso lo defines cómo mejor o como peor?
El no cambiar de ipad, computadora o carro cada año provocaría menos contaminación al ambiente ¿De verdad necesitas toda esa tecnología? o esta subutilizada y resulta más en una moda ¿En ver si el vecino tiene el ipad 1 ó 2? ¿Eso es mejor o peor?
Ah pero yo reciclo. ¿Reciclar es mejor que no ensuciar del todo? ¿No consume igualmente recursos el proceso de reciclaje?
Una vez me tuve que cambiar de casa a una más pequeña. Lo primero que hice fue pasar los muebles vacíos a la más pequeña, para ir viendo cuáles me podía llevar y cuáles tenía que dejar. Así me quedó la sala vacía.
Ahí puse todos los “tiliches” que tenía. Y seleccioné entre los que usaba y los que no.
La pila de los que ya no utilizaba era enorme. Había de todo. Revistas que nunca leí, como tres palm (las recuerdan), mp3 (cuando 128 mb era lo máximo). En un ejercicio rápido traté de cuantificar cuánto dinero había ahí. Era una cantidad bastante importante. Una cantidad que hoy en día me vendría muy bien.
Pero eso no fue lo que me impresionó.
Lo que más me impresionó es que la mayoría de las cosas que tenía ahí, no tenían ni dos años de compradas, a lo sumo tres. Y ya estaban obsoletas. ¿Cuánto las había utilizado? Muchas las había utilizado intensamente recién compradas para después dejarlas en desuso al cabo de unos pocos meses. La curva de la fiebre llamaría yo.
¿Estaría yo mejor o peor con ese dinero en mi cuenta hoy en lugar de estarlo literalmente botando dos
años después?
Consumo.
¿No seremos nosotros los que nos estamos consumiendo?¿No será que nos hemos creido demasiado el cuento que para que seamos éxitosos tenemos que tener inclusive lo que no necesitamos? ¿No será que nos hemos creido sin cuestionarnos que lo más caro es lo mejor y nos merecemos lo mejor?
Sí. Tu te mereces lo mejor.
Trabajar menos te daría más tiempo con tu familia. El no tener facebook haría que hagas una parrillada para ver a tus amigos. Que en lugar de “ :-* ” puedas de verdad sentir el calor de unos labios besando los tuyos. ¿Es eso estar mejor o peor?
Qué mediocre me dirás.
¿Estás seguro?
Leer, pensar, cuestionar, escribir, pintar, besar, amar, tener paz y tiempo para mí ¿es ser mediocre?Todos los extremos son malos. Tampoco vamos a volver a los 60. A fumar mecha, tener sexo libre y no trabajar del todo.
Te dejo con un invitado muy especial. Un hombre muy sabio. Tal vez el más sabio que haya existido. Salomón. Sobre el dinero él nos dice:
“Hay gente que dice que el dinero no es importante, pero cuando ya lo tiene, todavía quiere más. Eso tampoco tiene sentido, porque quien se llena de dinero también se llena de gente que quiere gastarlo. Lo único que sacan los ricos es el gusto de ver tanto dinero, porque de tanto tener hasta el sueño se les quita. En cambio, la gente que trabaja puede comer mucho o comer poco, pero siempre duerme tranquila.
En esta vida he visto que guardar mucho dinero no es nada bueno, pues acaba por perjudicar a quien lo tiene. Además, todo ese dinero puede perderse en un mal negocio; así, quien antes fue rico luego no tiene nada que dejarle a sus hijos; al fin de cuentas, acaba por irse de este mundo tan desnudo como cuando nació, ¡y sin llevarse nada de lo que tanto trabajo le costó ganar! A mí me parece terrible que al morir nos vayamos tan desnudos como vinimos. ¿De qué nos sirve entonces tanto trabajar, y pasarnos la vida tristes, molestos, enfermos y enojados?
Desde mi punto de vista, es muy poco lo que vivimos. Así que comamos y bebamos, y disfrutemos de lo que tanto trabajo nos ha costado ganar, pues así Dios lo ha querido. Si él nos da mucho, también nos permite disfrutar de lo que nos da; disfrutemos entonces de lo que tanto trabajo nos ha costado, porque es un regalo de Dios. Ya que Dios nos hace estar felices, dejemos de preocuparnos tanto por la vida.”(Eclesiastés 5:10-18)
