Gasta (te)

No gastes todo lo que tienes. Gasta más.

Solo así, te volveras rico. Loco, ¿verdad?

Pues esto es lo que vivimos día a día. Nacimos pensando así. Crecimos pensando así. Y probablemente moriremos pensando así. Al menos si no nos cuestionamos ciertas ideas sobre el dinero.

Consumo.

Es lo que soporta nuestra economía. O al menos lo que nos han hecho creer.

Escribir del tema se vuelve retador. Mis palabras contra años de modelo económico. A la de menos debería escribir un manifiesto. Pero tal vez logre que vos también te cuestiones algunas cosas. Y eso es lo que pretendo. Como la canción, decirte “no” para clavarte una duda. Y tal vez te quedes a mi lado.

Tratemos de resumir nuestro modelo.

Entre más gastemos, más ganan las empresas. Entre más ganan las empresas más y mejores empleos generan. Entre más y mejores empleos generan más gasta la gente. Y entramos en el círculo.

¿Cuál es el problema? Me dirías.

Puntualizo dos.

El gastar te hace no ahorrar, o sea, no tener para el futuro. El gastar más te hace gastar los ingresos futuros inclusive hoy. A eso le llamamos deuda.

Y todo esta bien. Hasta que el futuro nos alcanza.

Todos los plazos se cumplen, me enseñó un abogado. Es cierto. Llegará un día el futuro y te encontrarás con que no tenés ingreso, porque todo tu ingreso se va en pagar deudas.

Quitemos otra capa a la cebolla. Quitar capas a la cebolla es divertido. Aunque a veces hace llorar.

¿Porqué lo hacemos?

Lo hacemos porque nos hemos definido en base en el tener. No en el ser.

Nos comparamos. Basamos nuestro éxito, inclusive nuestra valía, en términos del tener.

Tener el mismo carro del vecino. O mejor. La misma casa. O mejor. Hasta el mismo perro. No sé si un perro sea mejor que otro porque ellos no saben de comparaciones. Pero hasta eso tratamos de comparar.

No importa tener dinero. Importa aparentar tenerlo.

Lo curioso es que si ahorraramos en lugar de gastar en banalidades, probablemente tendríamos más dinero que el vecino. Lo malo es que él no lo sabría.

Démosle vuelta a la moneda a ver que nos encontramos. Quitémosle otra capa a la cebolla.

¿Que pasaría si gastaramos menos?

Las empresas tendrían menos ventas. Al tener menos ventas los empleos serían menos y menor remunerados. Tendríamos menos cosas.

Estaríamos peor.

¿Estás seguro? ¿Qué es estar mejor o estar peor?

No tener deudas y tener algún dinero para el futuro te traería tranquilidad. ¿Eso lo defines cómo mejor o como peor?

El no cambiar de ipad, computadora o carro cada año provocaría menos contaminación al ambiente ¿De verdad necesitas toda esa tecnología? o esta subutilizada y resulta más en una moda ¿En ver si el vecino tiene el ipad 1 ó 2? ¿Eso es mejor o peor?

Ah pero yo reciclo. ¿Reciclar es mejor que no ensuciar del todo? ¿No consume igualmente recursos el proceso de reciclaje?

Una vez me tuve que cambiar de casa a una más pequeña. Lo primero que hice fue pasar los muebles vacíos a la más pequeña, para ir viendo cuáles me podía llevar y cuáles tenía que dejar. Así me quedó la sala vacía.

Ahí puse todos los “tiliches” que tenía. Y seleccioné entre los que usaba y los que no.

La pila de los que ya no utilizaba era enorme. Había de todo. Revistas que nunca leí, como tres palm (las recuerdan), mp3 (cuando 128 mb era lo máximo). En un ejercicio rápido traté de cuantificar cuánto dinero había ahí. Era una cantidad bastante importante. Una cantidad que hoy en día me vendría muy bien.

Pero eso no fue lo que me impresionó.

Lo que más me impresionó es que la mayoría de las cosas que tenía ahí, no tenían ni dos años de compradas, a lo sumo tres. Y ya estaban obsoletas. ¿Cuánto las había utilizado? Muchas las había utilizado intensamente recién compradas para después dejarlas en desuso al cabo de unos pocos meses. La curva de la fiebre llamaría yo.

¿Estaría yo mejor o peor con ese dinero en mi cuenta hoy en lugar de estarlo literalmente botando dos
años después?

Consumo.

¿No seremos nosotros los que nos estamos consumiendo?¿No será que nos hemos creido demasiado el cuento que para que seamos éxitosos tenemos que tener inclusive lo que no necesitamos? ¿No será que nos hemos creido sin cuestionarnos que lo más caro es lo mejor y nos merecemos lo mejor?

Sí. Tu te mereces lo mejor.

Trabajar menos te daría más tiempo con tu familia. El no tener facebook haría que hagas una parrillada para ver a tus amigos. Que en lugar de “ :-* ” puedas de verdad sentir el calor de unos labios besando los tuyos. ¿Es eso estar mejor o peor?

Qué mediocre me dirás.

¿Estás seguro?

Leer, pensar, cuestionar, escribir, pintar, besar, amar, tener paz y tiempo para mí ¿es ser mediocre?Todos los extremos son malos. Tampoco vamos a volver a los 60. A fumar mecha, tener sexo libre y no trabajar del todo.

Te dejo con un invitado muy especial. Un hombre muy sabio. Tal vez el más sabio que haya existido. Salomón. Sobre el dinero él nos dice:

“Hay gente que dice que el dinero no es importante, pero cuando ya lo tiene, todavía quiere más. Eso tampoco tiene sentido, porque quien se llena de dinero también se llena de gente que quiere gastarlo. Lo único que sacan los ricos es el gusto de ver tanto dinero, porque de tanto tener hasta el sueño se les quita. En cambio, la gente que trabaja puede comer mucho o comer poco, pero siempre duerme tranquila.

En esta vida he visto que guardar mucho dinero no es nada bueno, pues acaba por perjudicar a quien lo tiene. Además, todo ese dinero puede perderse en un mal negocio; así, quien antes fue rico luego no tiene nada que dejarle a sus hijos; al fin de cuentas, acaba por irse de este mundo tan desnudo como cuando nació, ¡y sin llevarse nada de lo que tanto trabajo le costó ganar! A mí me parece terrible que al morir nos vayamos tan desnudos como vinimos. ¿De qué nos sirve entonces tanto trabajar, y pasarnos la vida tristes, molestos, enfermos y enojados?

Desde mi punto de vista, es muy poco lo que vivimos. Así que comamos y bebamos, y disfrutemos de lo que tanto trabajo nos ha costado ganar, pues así Dios lo ha querido. Si él nos da mucho, también nos permite disfrutar de lo que nos da; disfrutemos entonces de lo que tanto trabajo nos ha costado, porque es un regalo de Dios. Ya que Dios nos hace estar felices, dejemos de preocuparnos tanto por la vida.”(Eclesiastés 5:10-18)

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Tres partes de una gran historia

Esta es una gran historia.

Es una historia de amor, de rechazo, de reconciliación. Tal vez muy típica de muchos de nosotros, pero con una gran diferencia. Que se refiere a toda la humanidad.

Primera parte

Empieza en el origen del universo mismo.

Cuando un hombre cometió un error. Y no quiso aceptarlo. Entonces sufrió las consecuencias.

Fue separado del ser que más lo amaba. Tuvo que pagar su error con el exilio. No solo él, sino todos sus descendientes, quienes lamentablemente siguieron su ejemplo. Cometiendo error tras error se fueron hundiendo.

Hasta que él ser que tanto los amaba tuvo que destruirlos a todos. Aunque antes de hacerlo, vió un hombre que estaba dispuesto a cambiar. Entonces le dio una oportunidad. Gracias a él sobrevivió la humanidad.

Segunda Parte

Para ayudar a la humanidad a que entendiera cuál era su gran error, les dio las instrucciones para vivir una vida en orden. Pero eran instrucciones muy difíciles.
Nadie las podría cumplir todas en toda la vida.

Porque desde el principio nuestra naturaleza es equivocarnos.

Curiosamente a veces adoraban tanto las instrucciones que olvidaban el espíritu de la misma. Se olvidaban que el propósito de las instrucciones es vivir una vida plena. No vivir para las instrucciones. Era como comprar un artefacto, desecharlo y guardar solo las instrucciones. Y esto era aprovechado por algunos hombres para creerse los dueños de la interpretación de las instrucciones.

Tercera Parte

Entonces vino la reconciliación.

En un acto de amor sin precedentes se envió a alguien a que pagara la culpa de nuestros errores. Tenía que ser alguien que no hubiera cometido ningún error para no tener que pagar por los errores propios sino solo por los ajenos. Solo quien creo las instrucciones era capaz de entender como debían cumplirse.

Así que él vino y las cumplió.

Y después decidió pagar el precio de los errores de todos para que todos pudiéramos tener una vida plena.

Hoy, no nos piden que no nos equivoquemos, simplemente que tratemos de no hacerlo intencionalmente, de no abusar de la libertad que se nos dio. Se nos pide una vida digna, no libre de errores.

Que cuándo los cometamos, pidamos perdón y sigamos adelante.

Estas son las tres etapas en que se divide la Bibilia.

Antes del libro de Éxodo nos habla de la caída del hombre.

En los libros de Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio es donde Dios da las leyes, cuyo fin era que el ser humano pudiera ver sus faltas.

Cumplirla resultaba muy difícil.

El nuevo testamento nos habla de la venida de Jesús.

Jesús no cumplió literalmente la ley. Nos enseñó cuál era el propósito. Qué se basa fundamentalmente en tratar a los otros seres humanos con dignidad y amor. Y a poner nuestra confianza en Dios. Paga el precio con su sacrificio y es resucitado para interceder por nuestras faltas. Ya no necesitamos de nada más que de eso.

No nos ganamos el cielo por lo que hacemos, nos lo ganamos porque él ya pagó el precio.

Lo único que nos pide es que reconozcamos eso por fe.

Que vivamos una vida buena. Y qué cuando fallemos simplemente pidamos perdón y sigamos adelante.

Quise escribir esto, porque me asombra como la gente desprecia la Biblia y ni siquiera son capaces de distinguir esto.

Se basan en interpretaciones que le han dado otros seres humanos para despreciarla. Creen que la Biblia es una esclavitud cuando lo que propone es libertad. Creen que deben ser fanáticos religiosos para ganar el cielo.

Muchos de los que la rechazan se basan en lo que han escuchado, pero ni se han tomado el tiempo de leerla ni tienen criterio para rechazarlo. Simplemente lo hacen porque no están de acuerdo con alguien que se las contó. Y que les dió su interpretación.

La Biblia tiene inspiración divina, pero interpretación humana.

Con la Biblia, con las personas, con las circunstancias suele pasar lo mismo. Generamos nuestra opinión con base en los medios, en lo que nos contaron, en lo que se dice.

Pero no nos tomamos el tiempo para recolectar la información nosotros y con base en nuestros valores formar una opinión.

No desprecie la Biblia porque el cura resultó pedófilo, porque el pastor se robó el dinero o porque te dijeron que Dios se entristecía si te portabas mal.

Léala, pregunte a varias personas por su opinión de interpretación en varias religiones, forme su propia opinión pidiéndole ayuda al autor.

No te dejes engañar. A la de menos hasta yo mismo te estoy engañando y tu no lo sabes…

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Las segundas cosas malas

En el post anterior, hablaba de las cosas malas que nos suceden. Decía que las cosas malas que nos suceden ocurren por dos motivos. Como consecuencia de nuestros actos o como pruebas. Daba mi posición sobre cómo sobrellevar las cosas malas que nos suceden como producto de nuestras consecuencias. Lo invito a leerlo si no lo ha leído.

En este otro post quisiera hablar sobre las que nos suceden sin ser producto de nuestras acciones.

Este es cuando en lugar de chocar nuestro vehículo porque andamos a alta velocidad, nos choca algún tipo que viene borracho a alta velocidad. Como consecuencia quedamos con una incapacidad permanente.

Y nos preguntamos, ¿porqué?

¿Te imaginas tu en ese caso? ¿Te imaginas despertar postrado en una cama sin poder moverte del cuello hacia abajo por el resto de tu vida por un tipo que se pasó de tragos y te atropelló?

¿Qué hacemos? ¿Dejamos de creer en Dios? ¿Lo culpamos por lo sucedido?

Si creemos que Dios es todopoderoso, con mucha razón podemos creer que él pudo haberlo evitado y que por ende él lo permitió. Con mucha razón nos volveremos y le preguntaremos ¿por qué?

Creo que las cosas malas las podemos clasificar en 3 aspectos fundamentales que nos afectan.

Las emocionales, las económicas y las que tiene que ver con nuestra salud.

En nuestras emociones, normalmente tiene que ver que personas a las que amamos. Puede que ellos mismos se vean afectados en estás tres áreas y sufrimos con ellos. Puede que descubramos que ellos no nos aman a nosotros. Puede que inclusive ya no estén, sea porque mueren o porque deciden partir.
Nuestro dolor se vuelve angustiante. Sentimos que nuestra vida no puede seguir sin ellos, pero ante todo sentimos que no merecemos que nos paguen así.

La tristeza, la depresión, la impotencia son sentimientos que nos acompañan.

En la parte económica, es cuando perdemos cosas materiales.

Hemos sido austeros, hemos ahorrado durante nuestra vida y colocamos nuestros ahorros en una entidad financiera segura. Viene una crisis fuerte y la entidad quiebra, perdemos nuestro dinero.

O un ejemplo más reciente, que muchos pueden haber vivido. Sobreviene una crisis y la empresa cierra sus puertas. Hemos estado trabajando esforzada y diligentemente y no merecemos quedarnos sin trabajo. Pero sucede. Nos quedamos sin ingresos tienendo que pagar la casa, teniendo cónyugue o hijos que dependen de nuestro ingreso.

Has construido tu casa con esfuerzo y una catástrofe te deja de la noche a la mañana sin nada.

Ocurren los mismos sentimientos de tristeza, depresión, impotencia.

Si bien las dos áreas anteriores nos afectan, nos duele, nos incomódan, creo que el área de la salud, y probablemente usted estará de acuerdo conmigo, es la que más nos afecta cuando se ven lástimadas.

Vuelvo al ejemplo con que introducía el post. Te ves a tí mismo amaneciendo un día en una cama, sin poder moverte del cuello hacia abajo, producto de un accidente con un conductor borracho. Te dan el diagnóstico y dice cáncer terminal.

Siempre que nos hemos visto al borde de un peligro, volvemos a los ojos al cielo y casi instintivamente pedimos ayuda a Dios.

Siempre que sentimos que nos pasa algo terrible sin merecernos volvemos los ojos al cielo y casi siempre preguntamos ¿porqué?

Esta son las pruebas de la vida.

Todos pasamos por esto. Algunos obviamente mucho más que otros. Pero todos.

Inclusive Jesús, dice la Biblia que él fue probado en todo. Dice que fue llevado al desierto por el espíritu, o sea, por Dios mismo, para ser probado.

Recuerdo la historia la mujer cuyo hijo muere, y angustiada por perder a su hijo va donde Buda y le pregunta cómo hace para dejar de sentir el dolor. Siente que no puede vivir sin su hijo. El le dice que hay una pósima, pero necesita un poco de vino de una casa donde nunca nadie haya sufrido por la pérdida de un ser querido.

La mujer sale ilusionada pensando en que por fin va a dejar de sentir ese dolor. Va por todas las casas, pero en todas alguien había perdido un ser querido. Un hijo, un padre, un hermano. La mujer regresa donde Buda y le dice: Gracias maestro, ya entendí.

Qué nos prueban? Muchas cosas, aprendemos el desapego, superamos complejos, desarrollamos empatía con otros seres humanos.

Pero hay algo fundamental que es probado, o mejor dicho, desarrollado.

Nuestra fe.

Cuando nos ocurren cosas malas, lo primero que nos va a invadir es el temor.

Cuando tenemos fe lo primero que se desplaza es el temor.

Nos invade el temor de que sucederá. Que voy a ser sin esa persona, que voy a ser sin esos ingresos, qué va pasar con mi vida postrado en una cama de por vida.

La fe nos dice Dios me va ayudar a seguir adelante sin esa persona. La fe nos dice que las aves no siembran ni siegan y Dios cuida de ellas. Qué yo valgo más que ellos.

La fe dice no sé como va a ser mi vida postrado en una cama, pero sé que muchos han salido adelante y han sido felices. La fe dice que él trae paz que sobrepasa todo entendimiento. Vemos personas que están en una situación crítica y tienen paz y te ves a ti mismo afanado por acumular tiliches y es una bofetada que te aterriza.

Te das cuenta que esa persona es un mensaje viviente de Dios a volvernos a su paz.

Creo que también, como mencionaba en el post anterior, Dios nos libra de las pruebas. La mayoría de veces probablemente sea así. Una vez que hemos crecido en alguna o muchas de las áreas de nuestra vida. La prueba pasa. Y salimos siendo mejores personas que antes, con más conocimiento, con más madurez, más afirmados en nosotros mismos.

Pero el primer paso siempre será la fe. La decisión es de cada uno, dejarnos dominar por el temor de qué pasará o tener paz confiando en lo que va a hacer él.

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Feliz no cumpleaños

Feliz no cumpleaños Alicia, espero que te esté llendo muy bien en Wonderland (dicen que lo llamaron así desde que llegaste).
No olvides derrocar a la reina de corazones o al menos prohibirle cortar tantas cabezas.
Quisiera cantar como la chica almodóvar que suena dulce y sencilla esa palabra. Pero lo cierto es que aunque sabe igual, no me gusta el verbo fracasar.
Espero que Joe se encuentre bien. Ya no necesito darle cuerda a mi reloj. De hecho, Miss Acacia, ya no lo uso.
Así que por el momento desde este puerto, excuse moi mademoiselle…

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¿Nos lo merecemos?

Como odiamos cuando nos pasan cosas malas. Lo primero que nos viene a la mente es ¿por qué a nosotros?. Creemos no merecer lo que nos esta pasando. Aunque en el fondo sabemos que lo merecemos.

Y es esta la primer distinción que quiero hacer entre las cosas malas que nos pasan. Hay unas que son consecuencias de nuestras acciones y hay otras que son pruebas.

Las consecuencias son el resultado directo de nuestras acciones. La mayoría de las veces somos conscientes de que pueden venir. Pero el beneficio asociado o la búsqueda del placer nos hacen omitirlas. Hasta que se presentan. Entonces nos arrepentimos. Ya sea de la acción inicial; ya sea de la valoración riesgo-beneficio que hicimos; ya sea de no habernos detenido a meditar mejor las consecuencias.

Entonces tenemos una serie de reacciones. Esta la adanista. La que nos heredaron desde el principio de los tiempos. Entonces buscamos a quien culpar. A otra persona. A las circunstancias. A los objetos inanimados (genial porque no pueden defenderse) A lo que sea menos a nosotros mismos.

Otra reacción es la autoflagelación. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. O por la interminable lista de los “si hubiera” que nos repetimos en ciclos eternos.

Otra reacción es la desesperada. Tratamos de arreglar la situación a como de lugar. Inclusive con sobrecompensación o renuncias exageradas.

Obviamente esto mezclado a una serie de sentimientos de “bronca”, frustración, negación.

Pero ¿cuál debería ser nuestra reacción a esta situación?

Creo que lo primero es aceptar la realidad. Esto esta pasando. Aunque me duela, aunque me incomode, aunque se sienta feo. Negarlo no hará que se solucione.

Lo siguiente es aceptar la responsabilidad. Esto esta pasando como consecuencia de mis acciones. No culpar a nadie. Desde nuestro lado adulto aceptar las consecuencias de nuestras acciones.

No se debe sobredimensionar el asunto. Sea por culpa o negación muchas veces sobredimensionamos las consecuencias y nos parecen mayores a lo que realmente son. Cuando a Rafael Nadal le preguntaron por sus dos derrotas consecutivas en finales frente a Novak Djokovic dijo “perder es parte del juego”. Así es la vida. Equivocarse es parte de ella. Asumir la responsabilidad de esas consecuencias también es parte de ella.

Lo tercero es si puedes compensar de alguna forma por el error. Hágalo. Pero de una forma adulta y objetiva. La culpa es un mal consejero a la hora de compensar por los errores.

Aprenda. En la vida se aprende a base de equivocaciones (este el proceso natural aunque el sistema educativo quiera enseñar lo contrario), que este proceso le sirva para evitar caer nuevamente. Que le sirva para formar carácter y corregir el rumbo.

Pida perdón. No deje que el orgullo lo ciegue. Si se ha equivocado en humildad pida perdón. Pero sepa que hasta ahí es su parte. El que lo perdonen o no depende de la otra persona. Y será problema de esa persona hacerlo o no. Sobre eso usted no puede hacer nada.

Sobretodo confié en Dios. Creo que ante las consecuencias de nuestros errores Dios actúa de distintas formas. Algunas veces acomoda las circunstancias y te libra, en su amor, de las consecuencias. Sino, aún en tener que afrontarlas te traerá paz.

También él puede tornar una situación mala producto de tu responsabilidad en algo de bendición tal como hizo con David cuando pecó con Betsabé.

David hizo lo que correspondía. Pidió perdón. Y reconoce que fue su pecado. Hace ayuno para pedir a Dios que no mate al bebe. Dios por su parte le aliviano las consecuencias al no pagar el con su muerte como correspondía según la ley en esa época. Pero no se quitó totalmente las consecuencias pues el niño murió.

David sigue adelante. Toma a Betsabé por esposa (ven que hay cosas positivas de lo malo). Y de su relación con Betsabé, nace Salomón. Quien lo sucedió en el trono. Israel alcanzó la plenitud de su gloria bajo su reinado. Fue un hombre sumamente sabio. Se le atribuye el libro de Proverbios, Eclesiastés y Cantares de la Biblia.

Dios tornó una situación difícil, que empezó con un gran pecado de adulterio y homicidio, y lo torno en algo muy positivo y de bendición porque David hizo lo que Dios le gusta que hagamos. Pedir perdón y seguir adelante. Por eso dice la Biblia que David tenía un corazón según la voluntad de Dios. Dios no te pide que no te equivoques. Te pide que cuando lo hagas, pidas perdón y sigas adelante.

Tal vez piense, esto suena bien. Pero que hay del tipo que fumó mucho y ahora muere de cáncer en el hospital, tomando cada bocado de aire con dificultad y dolor tremendo. ¿Le servirán estas palabras de apoyo? ¿Dirá, sí, me lo merezco, pero Dios, dame paz?

Cierto, no sé lo que es estar en esa situación. Es difícil empatizar con él lo suficiente para decir que lo entiendo. Pero sí, creo firmemente que Dios lo puede sanar. Sí, creo firmemente que si no lo sana y va a morir, Dios, a pesar de su dolor, puede traer paz a su corazón y a su vida.

El otro tipo de cosas malas que nos suceden no son consecuencia de nuestros Actos, sino de pruebas de la vida. Pero hablaré de eso en mi siguiente post.

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Retrato hablado de una bruja

Todas las brujas del mundo, usan la misma poción, con esa fórmula extraña que doy a continuación:

Patas de mosco zancudo,
uñas de gato sangrón,
pico de pájaro zurdo,
cuernos de chivo panzón,
ojos de cuervo dormido,
colas de rata y ratón
y los colmillos molidos
de un jabalí cachetón.

Recuerdan esa canción?  Estoy casi seguro de que la hicieron cantada en lugar de leida.  Pero lo cierto es que no todas las brujas usan esta poción.

Conozco una bruja que uso otra, más simple (que no es lo mismo que más fácil) con dos ingredientes, una es trabajo duro.  Costará  ubicarla en su casa o irse a tomar unas bebidas espirituosas con ella porque siempre está trabajando, no tiene solo un trabajo, realmente a razón de contarlos no estoy seguro si serían tres o más, soprendente? Claro que sí, no por nada es bruja.

Eso me lleva al otro ingrediente, sacrificio.  Deja de lado muchas de sus necesidades para satisfacer dos más.  Algo que resulta incomprensible para un hombre, no así para una mujer, no así para una madre.  Porque no crean las brujas no siempre la tienen fácil.  A veces su vida se pone cuesta arriba, de esas cosas que vos no entendés porque le pasan.  Te decís a ti mismo que una persona así no merece esas pruebas.  Pero al final, esas pruebas, cómo a todos, nos hace más fuertes. Y bueno, estamos los aprendices de mago que tratamos de poner nuestro grano de arena en el proceso.

Esta bruja no encanta con sus fórmulas.  Encanta con su forma de ser, con su sinceridad que te dice la verdad sin herirte.  La verdad bien dicha.  Encanta con esa chispa mágica de las que carecen la mayoría de las brujas, al menos las del old school.

Es medio atarantada, si le pides una pósima para levantar el ánimo, no te llevará un vasito del que tienes que tomar dos gotas para olvidar, sabes con qué saldrá? con un par de pizzas y llegar a hablar contigo hasta la hora que sea necesario para que te sintás mejor.

Esta bruja también anda en escoba, aunque a veces la escoba se descompone y hay que llevarla al mecánico.  Lo curioso es que piensa que sus amigos saben mucho de escobas porque les pide consejo y como en el país de los ciegos el tuerto es rey…  A veces piensa que su escoba tiene una cajuela más grande de lo que realmente es y no hay conjuro capaz de sacar lo que echó más que con el método Alber…   Ah y por supuesto, no falta uno que otro taxi que se lleve un escobazo (Chispas del oficio)

Esta bruja hoy está de cumpleaños, pues no le ha llegado al hechizo para no cumplirlos. Pero es otro año de sabiduría, es otro año en que ha visto a sus hijos creciendo, es otro año en que a pesar de las dificultades, sé que le agradecerá a Dios por cuidarla, porque aquí entre nos, esta bruja es una ángel disfrazado.

Para Marlen, con cariño.

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El hacha perdida

Apenas si había pegado los ojos en la noche, suele pasar cuando estás muy ansioso esperando el otro día, entre más quieras dormirte menos lo logras. No podía creer que hubiera podido convencer a su maestro que ya era muy estrecho el convento para vivir todos.  Las orillas del Jordan se veían un lugar excelente para crecer.  No había que hacer nada muy complicado, realmente casi que con un tronco alcanzaría para cada una de las cabañas.

El problema eran las hachas.  En el convento apenas habían dos.  Conseguir un hacha en aquel entonces era el equivalente a pedir prestado un back hoe en nuestros tiempos, así de caras.  No había corriente ni gasolina.  Así que conseguir el hierro, fundirlo y afilarlo era además de una tarea titánica, onerosa.  Muy onerosa.

El viejo cascarrabias de Isacar había accedido (de mala gana por supuesto) a prestársela.  Más por la presión de su mujer que por el gusto de hacerlo.  Ni siquiera el nombre de su maestro lo habría impresionado. Iría temprano a recogerla, apenas rayara el alba para desayunar e iniciar las tareas.  Había que rendir el día.

Dicho y hecho.  Aser, desvelado y todo se levantó y aún oscuro golpeaba la puerta de Isacar.  Quien si ya de por si era una amargazón, ahora despertándolo desde buen temprano imagínense cómo se puso.  “Cómo a tí mismo la cuidas, y eso va literal” le dijo (o tal vez lo amenazó) mientras se la entregaba de mala gana.  Aser tardo un poco en entender la frase y quiza hasta prefirió no comprenderla.

Se tragó su desayuno y partieron todos hacia el campo.  Qué duro estaba ese tronco.  No pareciera.  Aún siendo su hacha la mejor que había, aún con su vigor de juventud, aún con sus compañeros ayudándolo costó, pero lo lograron derribar.  Listos para hacerlos en tucas, cuando aparece Eliseo.  Qué emoción ver a su maestro, fue tanta la emoción que olvidó mirar su objetivo, soltó el hacha con fuerza y esta resbaló y cayó al Jordán…

“… y eso va literal…”  Fue lo primero que recordó Aser, mientras palidecía al extremo.  Sintió el corazón latirle en las orejas y por un minuto hasta su instinto incosciente de respirar se detuvo…  “Hay maestro, esa hacha era prestada”  fue lo que logró a decir con tal angustia que llamo la atención de su maestro.

Contrario a Aser, Eliseo con voz serena simplemente le dijo “Dónde cayó?”.  Cómo quien ve el espanto, Aser señala con su dedo donde se fue el hacha casi deseando irse él con ella.  Eliseo toma una rama y la lanza al mismo lugar. Ahora no solo Aser toma mirada de espanto, todos sus compañeros quedan espantados al ver cómo el hacha simplemente sale flotando del río, violando todas la leyes de la física.

- “Sácala”, fue la única palabra de Eliseo.  Aser la tomó sin poder creerlo, el mismo peso, la misma hacha…  Isacar nunca va a creer esto, se pensó para sí mientras su rostro de angustia se transformaba iluminado por la felicidad.

Esta es una mis historias favoritas de la Biblia, poco conocida, se encuentra en 2 Reyes 6:5.  Me encanta esta historia porque entre de las muchas enseñanzas que se le puede sacar, es que Dios, en las cosas más cotidianas, puede hacer milagros maravillosos, por dos razones, una porque te ama.  Otra, para que recuerdes que Él sigue siendo Dios.

 

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Gollum (El poder del anillo)

Se han preguntado alguna vez, cuál era el poder del anillo en las películas del Señor de los Anillos, bueno, además de hacer desaparecer (cosa que solo le pasaba a los hobbits) Cuál era el poder del anillo?  A Gollum no lo hizo muy poderoso, ni a Bilbo.  A Isildur lo mataron, al Señor Oscuro se lo cortaron del dedo con una espada quebrada. Así que uno se pregunta cuál era el poder que daba al que lo poseyera para ser tan deseado

He de confesar, no sin cierta pena, que aún no he leído los libros para entender más a fondo.  Digo no sin cierta pena pues me he atrevido a introducir mi tema sin hacer la investigación necesaria, aunque para los efectos, cierta ignorancia puede ser benéfica.

Lo cierto es que si hay un poder que puedo deducir que tenía el anillo, era el poder de generar apego.  Y no cualquier tipo, era un apego que cegaba de tal forma, que para quienes se vieran expuestos a su influencia, el anillo se convertía en su vida.  Incapaces de ver más allá del anillo, viviendo solo para él.

El caso más extremo lo vemos en Gollum, quien pareciera perder la noción de todo a su alrededor.  Probablemente perdió amigos (a uno lo mata para obtener el anillo), familia, pasatiempos. Se olvidó de él para vivir para el anillo.  Cuándo lo pierde entra en tal desesperación que su único objetivo en la vida se vuelve recuperarlo.

Qué hubiera pasado si simplemente lo hubiera dejado ir.  O eliminemos el “simplemente”, qué hubiera pasado si con dolor lo hubiera dejado ir, pero decidiera un día que se fue, y él, aceptándolo, hubiera vuelto a su lugar.  No sé qué hubiera pasado, pero me gusta pensar que hubiera empezado tal vez a reversar todo lo que vivió, tal vez se diera cuenta que le guste trabajar la tierra, tal vez hubiera empezado de nuevo a comer alimentos preparados, tal vez trabajando la tierra y expuesto el sol hubiera recreado sus músculos y vuelto a caminar erguido.  Tal vez con un corte de cabello o una participación en “no te lo pongas” o swan hubiera conseguido pareja.

Ok, eso último fue un mal chiste, pero el punto es, Gollum tenía mucho por que vivir además del anillo.  La moraleja creo que es clara, probablemente usted ya la haya deducido.  En nuestra vida a veces hay anillos de poder.  Anillos a los que nos apegamos.  Qué pensamos que nuestra vida no podría ser completa sin ese anillo.  Y qué impotencia, frustración, desesperación, depresión se nos viene encima cuando el anillo se nos pierde o nos deja.

Me decía un día un amigo: “yo para ser feliz solo ocupo, volver con mi pareja (a quien había dejado hace como un año) y encontrar un trabajo que me guste”  Yo le dije, te has dado cuenta que tu felicidad depende de cosas externas sobre las que no tienes control?  Tu pareja te puede dejar, del trabajo te pueden despedir.  No crees que poner tu felicidad y manos de terceros hace que tu felicidad sea muy frágil e inestable?

Creo que el apego es peligroso, nos hace vulnerables y dependientes.  Es la raíz de males como la agresión, pues si me apego a alguien, estoy dispuesto a soportar cualquier trato con tal de no perderlo. Prefiero anularme a perderte.

Lo cierto es que sí, tenemos necesidades que solos no podemos satisfacer, necesitamos de la interacción con otros para satisfacerlas, pero estoy convencido de que no solo existe un anillo capaz de satisfacer mis necesidades.  Estoy convencido de que cuando pierdo un anillo es válido que nos duela y lamentar su pérdida, pero también que pensar que hay un anillo único es un grave error.  Estoy convencido de que uno debe cuidar de uno de manera responsable, y eso involucra, no entregar mi felicidad a ningún anillo que hoy esta y que mañana no, porque lo mismo le pasaría a mi bienestar

Cuál es tu anillo, tu pareja?, tu trabajo? tu casa? tu carro?  Hay muchas cosas que pueden ser nuestro anillo, donde esté tu tesoro ahí estará tu corazón dice la Biblia.  Asegurate de tener tu corazón en algo estable, que no cambie.  Dios no cambia.  Al final, lo único que siempre va a estar en tu vida, es Él y tu mismo.  Así que cuida de tí.  Qué Dios y tu propia vida sean tu tesoro.

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The time machine

Este es una aplicación muy utilizada en las Mac (antes llamadas Macintosh, pero ahora todos nos precisa tanto, que hay que acortarlo para no perder tiempo).  La aplicación consiste en respaldar tus archivos de forma incremental, de modo que puedas recuperar la versión de un archivo a como estaba ayer, o tal vez a como estaba la semana pasada.  Bastante interesante la aplicación, verdad? (Para los interesados en linux hay una similar llamada timevault)

Time Machine, no deja de resultarme bastante fascinante el nombre.  Creo que no soy el único, porque existen miles de libros (bueno, no estoy seguro que sean miles, pero sí muchos) igual bastantes películas (ahí sí creo que sería exagerado hablar de miles) que de alguna manera el guión se fundamenta en viajes en el tiempo.

Y es que a quién no le gustaría volver al pasado, sea a recordar los maravillosos momentos vivídos.  Nuestro primer amor, los primeros días de enamorados donde magic is in the air.  Recordar los hijos cuando eran pequeños, esa ternura natural que tienen, con esa sonrisa que es bálsamo al alma.  Recordar cuando nuestra principal preocupación era “y ahora a qué jugamos?”, lo recuerdas?

También probablemente nos gustaría volver a reparar los errores cometidos.  A evitar las decisiones de las cuáles nos arrepentimos (o tal vez no tanto, pero que igual quisieramos cambiar).  Siempre me enseñaron que el “hubiera” no existe, pero cómo nos gustaría a veces que existiera.

Y por supuesto está la fascinación de viajar al futuro, saber de ante mano que nos espera.  Si supieramos que va a pasar en el futuro podríamos aprovechar tantas oportunidades (sobre todo si somos los únicos en poder ver el futuro).  Poder tener nuestro futuro económico resuelto, por cierto, si tuvieras tu futuro económico resuelto a qué te dedicarías? (Tip: acabas de tener una pista de lo que te apasiona)

Lo cierto es que esta máquina del tiempo no existe, al menos no aún, pero a veces vivimos cómo si existiera.  Pasamos pensando en el pasado, añorándolo o lamentándolo.  Si hubiera hecho esto, si hubiera hecho aquello.  O sino, pasamos pensando en el futuro.  Qué tengo que hacer que este negocio funcione?  Qué tengo que hacer para ganar dinero para poder comprar esto y aquello (porque mi éxito depende de lo que pueda comprar, cierto?)  Lo curioso es que ninguna de las dos cosas existe, pero por estar enganchados en ellas nos perdemos de lo único que realmente existe, el presente.

Del pasado no puedes cambiar nada.  Lo hecho, hecho.  Lo que quedan son las enseñanzas para vivir hoy y los recuerdos que nos deben impulsar a luchar hoy por volver a crear nuevos recuerdos.  O tal vez tomar acciones para remediar o perpetuar las consecuencias del pasado, pero tiene que ser hoy.

Del futuro, sí, hay que tomar hoy las decisiones que nos permitan mañana vivir bien.  Pero valdrá la pena afanarse? No es cierto que lo que hoy parece muy acertado es bajo las circunstancias actuales que pueden cambiar y hacer que bajo otras circunstancias realmente sea un error?

El justo por la fe vivirá declara la Biblia.  Acaso no es mejor vivir el hoy tratándo de hacer lo mejor, pero sin afanarnos, confiando en que Dios estará siempre a nuestro cuidado?

“Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa? Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas? ¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida?
¿Y por qué se preocupan por la ropa? Observen cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan; sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos. Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe? Así que no se preocupen diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿Qué beberemos?” o “¿Con qué nos vestiremos?” Porque los paganos andan tras todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan. Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas.” Mateo 6:25-34

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Feliz cumpleaños a mí

Hace un año, me cantaba esto en una cafetería, me comía una crepa, era de noche, estaba solo.   “Un cumpleaños en soledad…” era lo que había en mi mente.  Apagué el celular, no quería recibir ningún mensaje, no quería ninguna llamada.  Llegué a mi apartamento a llorar.  Quién quiere cumplir años así.  Y la clásica “Dios porqué no me llevas?”

No culpo a nadie.  No hay nadie a quien señalar. Estaba ahí por mis decisiones (o, tal vez más bien, por falta de decisiones que, al final,  es una decisión)  Estaba ahí a punto de empezar a caminar un infierno, un desierto.  Al borde del precipicio que me llevaría inclusive a poner una manguera del escape del vehículo a la cabina, dispuesto a terminar con todo.

“Y el vaso que él hacía de barro se quebró en la mano del alfarero; y tornó é hízolo otro vaso, según que al alfarero pareció mejor hacerlo.” JEREMÍAS 18:4.  Así es, el vaso que se venía haciendo no era como le gustaba al Alfarero, porque era un vaso que tenía muchos defectos.  En el vaso de mi vida había aprendido a hacer de la culpa el motor de mis decisiones.  Por eso no las podía tomar, es imposible tomar decisiones quedándole bien a todo el mundo y si cargas con la culpa por cómo se sienten las personas que no están de acuerdo con tu decisión, es imposible tomar una.

Ese vaso había aprendido a depender.  Mi conducta estaba determinada por tu aprobación. Ese vaso no funcionaba para él, funcionaba para los demás.  Ese vaso no se procupaba si le faltaba agua, si le faltaba barro. Le preocupaba si a tí te faltaba agua, si a tí te faltaba barro, porque era un vaso que sentía que valía menos que los demás vasos.

Mi vaso también era demasiado rígido, probablemente le faltaba agua.  Porque para él si los demás vasos no eran similares, algo estaba mal con esos vasos.  Y esa rigidez lo hacía muy quebradizo.  Ahora he descubierto lo maravilloso que es ver la vida con otros ojos, apreciar la variedad y no formar opiniones a la ligera.  Eso hace que la frustración debido a la rigidez sea mucho menor por lo tanto una vida más feliz.

Ahora no sé que suena más trágico, la historia inicial o el “insight” (darse cuenta de lo que estás sintiendo, en buen tico, hacer bizco p’ adentro) de lo que pasaba en mi interior.  Pero lo maravilloso de esto, es que aunque el vaso se quebraba, aún estaba en la mano del Alfarero.  “De oídas había oído hablar de ti, pero ahora te veo con mis propios ojos” JOB 42:5

En mis 35 años nunca había crecido tanto como en este último año.  Todo lo dicífil Él lo ha convertido en una experiencia para crecer.  Sé que quedan muchas cosas que formar en mi vida, pero estoy confiado en que el Alfarero está formando un nuevo vaso mejor que el primero. Hoy simplemente puedo decir gracias por no haberme abandonado, porque si de alguien debo depender es de ti.

Hoy me canto de nuevo feliz cumpleaños a mí, pero ya no por la soledad, hoy me los canto porque sé que quien debe cuidar de Óscar, es Óscar.  Porque hoy sé que valgo, porque hoy sé que soy responsable de mi vida.  Hoy me canto porque de verdad soy feliz.  Estoy muy agradecido por las personas que me acompañan en el camino, pero hoy sé que si deciden no seguir conmigo, está bien. Porque sé que yo puedo vivir sin ti y tú sin mí.  Y si estamos juntos, es porque queremos, no porque tenemos.

Y ante todo, sé que Dios cuida de mí y es maravilloso estar a su cuidado.

“Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación:
todo estaba ya escrito en tu libro;
todos mis días se estaban diseñando,
aunque no existía uno solo de ellos.”

SALMO 139:6

 

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